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EPÍGRAFE 2. MATERIA CIVIL Y MERCANTIL. REPRESENTACIÓN EN EL NEGOCIO JURÍDICO. REPRESENTACIÓN DIRECTA E INDIRECTA. REPRESENTACIÓN VOLUNTARIA Y LEGAL. EL PODER

EPÍGRAFE 2. MATERIA CIVIL Y MERCANTIL. REPRESENTACIÓN EN EL NEGOCIO JURÍDICO. REPRESENTACIÓN DIRECTA E INDIRECTA. REPRESENTACIÓN VOLUNTARIA Y LEGAL. EL PODER.

  1. LA REPRESENTACIÓN EN LOS NEGOCIOS JURÍDICOS. TEORÍA GENERAL

La representación supone la manifestación de la voluntad en el sentido de constituir un determinado negocio, para lo que se sustituye la voluntad del representado por la del representante. Así, para que produzca plenos efectos el representante debe manifestar válidamente su voluntad, actuar en nombre del representado, y hallarse facultado para ello. Esta institución tiene como límite general el principio de la autonomía de la voluntad, y en particular presenta las siguientes características:

  • La aplicación del artículo 1259 Cc para las obligaciones y contratos.
  • La aplicación de los preceptos del mandato (arts. 1709 a 1739 Cc) al no existir disposiciones específicas en la materia.

Podemos destacar las siguientes clases de representación:

  • representación activa y pasiva,
  • representación legal y voluntaria,
  • representación directa o indirecta,
  • representación en interés del representado y en interés ajeno.

Desde un punto de vista histórico y doctrinal sus antecedentes proceden del derecho canónico, posteriormente reflejado en el derecho común, y desarrollado en el “Código civil alemán”. Y, se han planteado diversas teorías en torno a la institución de la representación:

  • Savigny sostenía que se trataba de una ficción jurídica en la que sólo existe voluntad del representado, y el representante es un mero portador de la voluntad del otro.
  • La teoría de representación atiende sólo a la voluntad del representante, y admite que se trata de un acto llevado a cabo por el mismo y en su propia voluntad.
  • La teoría que considera que coexisten dos voluntades (representante y representado) que dan lugar a dos negocios jurídicos diversos: negocio de apoderamiento (voluntad del representado) y el negocio concluido (voluntad del representante).

2. REPRESENTACIÓN DIRECTA E INDIRECTA

  • Directa: el representante actúa en nombre y por cuenta del representado, por lo que la manifestación de voluntad obliga de forma directa a este.
  • Indirecta: el representante actúa por cuenta y encargo del representado, pero en nombre propio, por lo que su manifestación de voluntad le obliga personalmente frente a terceros.

Los límites y características de la representación Indirecta o mandato ha sido recogida por el artículo 1717 del Código Civil:

 Artículo 1717 Cc. “Cuando el mandatario obra en su propio nombre el mandante no tiene acción contra las personas con quienes el mandatario ha contratado, ni éstas tampoco contra el mandante.

En este caso el mandatario es el obligado directamente en favor de la persona con quien ha contratado, como si el asunto fuera personal suyo. Exceptúase el caso en que se trate de cosas propias del mandante.

 Lo dispuesto en este artículo se entiende sin perjuicio de las acciones entre mandante y mandatario”.

En cuanto a las características del contrato de mandato los artículos 1709 al 1716 del Código Civil establecen:

  • Que el contrato de mandato obliga al mandatario a hacer alguna cosa o prestar algún servicio por cuenta del mandatario.
  • Que el mandato puede ser expreso o tácito, y se presume gratuito salvo pacto en contrario.
  • Que el mandato puede suscribirse de forma general o especial para un negocio concreto, y la realización de actos de disposición o domino requiere un mandato expreso.

En la representación directa el representante actúa con autorización del representado o poder en nombre y por cuenta de este, por lo que la manifestación de voluntad del representante obliga directamente al representado con terceros. En este sentido, la institución más relevante es el apoderamiento que se trata de una representación directa y voluntaria.

  1. REPRESENTACIÓN LEGAL Y VOLUNTARIA
  • Representación voluntaria: el representante confiere al representado la capacidad de actuar en su nombre, sin que concurra ningún impedimento en la capacidad de actuar de aquel.
  • Representación legal: la limitación en la capacidad jurídica de una persona lleva a que la ley habilite a otros para obrar en su nombre.

Condiciones necesarias en la representación legal:

  • Que el representante tenga capacidad requerida.
  • Que esté conferida por la ley la representación.
  • Que la representación sea suficiente para realizar el negocio, ya sea porque la ley lo conceda con carácter general, ya porque dicho negocio esté comprendido en la hipótesis general a que la ley.

Las modalidades que presenta la representación legal son las siguientes:

  • Patria potestad .
  • Tutela.
  • Ausentes.

4. REPRESENTACIÓN VOLUNTARIA

Se trata del acto de voluntad del representado, por medio del cual se otorga a otro la capacidad de actuar en su nombre. En este sentido, pueden ponerse de manifiesto las siguientes clases:

  • Mandato: relación obligatoria personal e interna entre mandante y mandatario derivada de un contrato que requiere la aceptación del mandatario.
  • Representación Directa: aquella institución en cuya virtud una persona, debidamente autorizada o investida de poder, otorga un acto jurídico en nombre o por cuenta de otra, recayendo sobre ésta los efectos normales del acto representativo.

El representado deberá de tener la capacidad de obrar necesaria para el acto o actos cuya realización ha motivado el poder conferido al representante. Por el contrario, el representante podrá actuar válidamente, aunque tenga limitada la capacidad de obrar o carezca de la capacidad especial para la realización de los actos que va a realizar en nombre del representado.

  • Apoderamiento: negocio jurídico que otorga la capacidad de obrar a nombre del poderdante, con finalidad de representación y que no podría existir en el mandato. Acto jurídico unilateral, que solo requiere la declaración de voluntad del poderdante, sin necesidad de aceptación, ni conocimiento del apoderado.

El poder se rige por la regla general de libertad de forma, pudiendo ser verbal o escrito, e incluso derivarse de actos concluyentes.

  1. EL PODER

Distinguimos el poder civil del poder procesal. En cuanto al poder civil nos remitimos al artículo 1709 Cc.

El poder es la autorización para realizar un negocio jurídico por cuenta o por encarga de otra, según señala el artículo 1709 Cc.

En cuanto al poder procesal, nos remitimos al artículo 24 de la Ley de Enjuiciamiento Civil admite dos formas:

a) Por medio de escritura autorizada por Notario, de conformidad con lo dispuesto a tal efecto en la vigente legislación notarial.

b) Por comparecencia ante el Letrado de la Administración de Justicia que haya de conocer del asunto, conforme se establece en los artículos 24 de la Ley de Enjuiciamiento Civil y 453.3 de la Ley Orgánica del Poder

En cuanto a los requisitos formales del poder el artículo 1280.5 establece que deberá constar en documento. Público “el poder para contraer matrimonio, el general para pleitos y los especiales que deban presentarse en juicio; el poder para administrar bienes, y cualquier otro que tenga por objeto un acto redactado o que deba redactarse en escritura pública, o haya de perjudicar a tercero.”

  1. LA SUSTITUCIÓN DEL PODER

La sustitución del poder supone la posibilidad de que el apoderado faculte a una tercera persona para que actúe directamente en nombre de su representado (artículo 1721 y 1722 del Cc). En este sentido, la prohibición de la sustitución haría ineficaz el negocio jurídico frente al poderdante, sin perjuicio de la posibilidad de que ratifique en los términos del art. 1259 Cc. En cualquier caso, si no concurre la prohibición expresa, el apoderado podrá nombrar sustituto en todo caso, y tal previsión sólo será una cuestión que afecte a la responsabilidad del apoderado en la designación.

En el ámbito mercantil (arts. 261 y 296 del Código de Comercio) sólo cabría la sustitución con autorización expresa del poderdante

  1. LA RATIFICACIÓN

Los actos suscritos con falta de título o de poder de representación pueden subsanarse con la ratificación, lo que otorga validez al contrato si lo ratifica la persona a cuyo nombre se otorgó. Y ello, siempre que tal rectificación se exprese antes de que sea revocado por la otra parte contratante (art 1259, párr.2º). La ratificación puede ser expresada o tácita (Art 1727 ap.2º), y tiene efectos retroactivos.

  1. LA REVOCACIÓN

La revocación supone una declaración de voluntad, expresa o tácita, recepticia, y sin efectos retroactivos (1735 Cc). Así, el art. 1733 Cc señala que el mandante puede revocar el mandato a su voluntad y compeler al mandatario a la devolución del documento en que conste el mandato.

Cuando son varios los apoderados, nada impide que se revoque el poder a uno sólo, independientemente que se hubiera dado para actuar de forma individual o conjunta. En caso de ser varios los poderdantes y el negocio para el que se concedió es indivisible o el interés de los poderdantes no puede individualizarse, no cabe revocación si no es conjunta de todos los poderdantes.

  1. EL PODER IRREVOCABLE

La doctrina viene admitiendo la posibilidad de conferir el apoderamiento irrevocable, siempre que se justifique en el interés del apoderado o un tercero. Y se ha llegado a admitir la irrevocabilidad sin necesidad de que este carácter se haya manifestado de forma expresa (artículo 1175 Cc). No obstante, no se admite la irrevocabilidad en el caso en el que el interés en conferir este carácter sea exclusivo del poderdante, ya que iría en contra del principio de autonomía de la voluntad del artículo 1255 del Código Civil.

Solo en el caso en que la irrevocabilidad tenga eficacia absoluta o erga omnes, la revocación posterior sería inoponible a los terceros por lo que podríamos considerarlo como un verdadero poder irrevocable. En cualquier caso, se puede revocar un “poder irrevocable” previa indemnización de daños y perjuicios.

  1. LA SUBSISTENCIA DEL PODER EXTINGUIDO 

La extinción del poder no supone de forma automática y absoluta la cesación de sus efectos, ya que éstos persisten cuando existe una apariencia de poder. De esta forma, la ley protege a los terceros de los daños que pudiera causar el desconocimiento de la extinción de poder:

  • La revocación de poder no puede alegarse contra quienes lo desconocieran (artículo 1734 Cc), por lo que se deberá notificar la revocación del poder para que adquiera efectos con relación a terceros.
  • Y, el artículo 1738 Cc establece una disposición de protección del apoderado que ignore la causa de revocación, y, además, protege a los terceros que de buena fe contraten con él.

 

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